¿Ley de Cámara de la Economía o Gremio Socialista?
1. El señor Alejandro Uzcátegui se ha dedicado en los últimos
tiempos a proponer una “Ley de Cámara de la Economía” para construir un
gremio socialista y luchar contra la dictadura gremial.
(
http://www.empresariosporvenezuela.com.ve/?id=1407&ids=9&accion=deta).
Este es el último de los encargos que le ha encomendado el gobierno
nacional, luego de que pusieran en sus hombros el peso construir una
organización empresarial alternativa que fuera capaz de sustituir la
ética de las instituciones empresariales venezolanas, a cambio de la
ofrecer jugosos contratos y créditos condicionados al sometimiento
ideológico. Vale entonces aclarar al país cual es la opinión
institucional de Fedecámaras sobre dicha proposición y sobre todo sobre
las intenciones que las fundamentan.
2. A juicio del Señor Uzcátegui un gremio socialista tiene como
principal función “alinearse con el gobierno nacional y garantizar que
no se utilice el sistema económico para desestabilizarlo”. Una
traducción casi literal de esa declaración descubre cual es la
verdadera intención de la iniciativa: Cerrar cualquier opción al
pluralismo, asfixiar cualquier posibilidad de crítica de los programas
económicos adelantados por el gobierno, y obligar a las empresas a
someterse a un régimen que es taxativamente “antimercado, antiempresa y
antipropiedad”. Con esta iniciativa de construir un gremio socialista
se quiere sumar a la empresa privada al colectivo con bozal de otras
corporaciones, consejos comunales, organizaciones laborales,
sindicatos, colegios profesionales e incluso instituciones religiosas,
cuyo común denominador es el adjetivo socialista y el pliegue absoluto
a la voluntad del gobierno nacional, aun en circunstancias francamente
inconvenientes para el grupo que dicen representar.
3. Las organizaciones socialistas son en sí mismas una
contradicción, pero sobre todo un divorcio estructural con los
intereses de sus bases. Sindicatos que renuncian a la contratación
colectiva, colegios profesionales que reniegan de las leyes de
ejercicio profesional, y que permiten la presencia de profesionales sin
calificación que compiten deslealmente con los profesionales
venezolanos, comunidades que se resignan a la limosna condicionada y
tardía, y grupos de trabajadores que siguiendo la línea más radical del
gobierno llegan a destruir puestos de trabajo e inversiones privadas,
para luego quedar bajo la mañosa mano del gobierno que no cumple sus
obligaciones, utiliza la buena fe de los venezolanos y engaña
sistemáticamente. Ejemplos los hay a lo largo y ancho del país. Un
gremio socialista persigue como único fin el arruinar al país a través
de la desestabilización de la economía libre y de mercado, plegándose a
los controles, regulaciones, restricciones burocráticas,
expropiaciones, discrecionalidad y todos los vicios que engloba la
vasta gestión corrupta de los organismos del Estado. Una organización
socialista es dependencia del rentismo público, pérdida de la
productividad, y corrosión de las instituciones.
4. Las organizaciones socialistas se castran para la discusión
pluralista. Se venden de entrada como palancas de la voluntad del
gobierno, y se suman a la verdad oficial. Creen que problemas graves
como el endeudamiento masivo, la escasez estructural, el racionamiento
sistemático, el encarecimiento inclemente del alto costo de la vida y
la rigidez de los controles, simplemente no existen sino en las mentes
afiebradas de la oposición. Las organizaciones socialistas están
prestas a contribuir con la ruina social del colectivo, al inhibirse de
advertir que una economía inflexiblemente dirigida solamente puede
conducir a la ruina social. Una organización socialista se vende como
el apagafuegos de los desafueros del gobierno, y a cambio exige
prebendas y privilegios que rápidamente se transforman en corrupción e
ineficiencia.
5. El Sr. Alejandro Uzcátegui habla de la dictadura gremial. Si
entendemos por dictadura un régimen despótico, que no respeta las
reglas del juego democrático, centradas en las elecciones competitivas,
balance intrainstitucional, rendición de cuentas sistemáticas, y
respeto por la legitimidad de la vocería, entonces las dictaduras
gremiales están en otros ámbitos diferentes a FEDECAMARAS. Desde el
primero de enero de 2002, fecha en la que se fundó EMPREVEN, y hasta la
fecha, (8 años y 11 meses), el presidente ha sido siempre el mismo.
Alejandro Uzcátegui se ha mantenido en la conducción de su organización
8 años y 11 meses. Miguel Pérez Abad, presidente de Fedeindustria, otro
tanto. En contraste, desde esa época al presente se han sucedido en
Fedecámaras 6 presidentes y se han celebrado ocho asambleas nacionales.
Lo mismo cabe decir de Consecomercio, Conindustria, Fedenaga, y una
inmensa mayoría de las organizaciones y cámaras de base.
6. Una institución democrática y pluralista cumple los siguientes
requisitos: Autonomía Económica, o sea, no depende del gobierno para
lograr sus fines. Autonomía Dirigencial, en el entendido de que no
negocia con el gobierno y otros sectores o grupos de interés, su
vocería y los nombres de quienes los dirigen. Autonomía Ideológica,
piensan en función de sus principios y valores, defienden los intereses
de sus agremiados, no se comportan como voceros del gobierno, y pugnan
dentro del debate pluralista para que su visión de país y sus
propuestas sean escuchadas e incorporadas a la agenda de problemas
nacionales y políticas públicas.
7. Una institución democrática no es una oficina de gestoría. Es por
el contrario, parte de la sociedad civil organizada que produce control
público y transparencia gubernamental. Por lo visto, los gremios
socialistas no pueden cumplir con esos cometidos.
8. El Señor Alejandro Uzcátegui persigue construir una nueva lista
de Tazcón, pero esta vez empresarial. Como es usual, el contenido del
proyecto de ley no se conoce, ni se discute públicamente. Se dice que
está siendo “pulida” con las asociaciones bolivarianas de empresarios,
y que en su oportunidad se presentará a la Asamblea Nacional. Se dice
que están discutiendo si es el gobierno el que va a nombrar la
directiva de dicha asociación, o si es Empreven la llamada a
gerenciarla. En sus declaraciones se cuela el sectarismo de siempre, la
exclusión de siempre, el privilegio de siempre, y en el fondo, es un
intento de legitimar a la boliburguesía que se ha generado como el
producto de esta extraña forma de hacer negocios que se ha implantado
en los últimos diez años, que por un lado genera cuantiosas fortunas, y
por el otro expolia, expropia y confisca activos privados.
9. El Señor Alejandro Uzcátegui promete una organización para nuevas
supervisiones, regulaciones y sanciones a los empresarios. Advertimos
que en ese empeño llegó tarde. El cerco empresarial está montado desde
múltiples flancos. Decenas de instituciones del Estado se precian de
hostigar sistemáticamente al productor y al comerciante. Ministros,
Presidentes y Superintendentes se sienten con atribuciones para
expropiar ilegalmente, condicionar los derechos de propiedad y limitar
hasta la asfixia las posibilidades de la libre empresa. Todavía hoy el
gobierno tiene la deuda de explicar las razones de Estado que lo
condujeron a cerrar empresas como RCTV y 34 radioemisoras de radio. Al
señor Alejandro Uzcátegui no le importó la suerte de esas empresas.
Tampoco la suerte de productores independientes, profesionales,
empleados y obreros. Mucho menos que allí el gobierno haya dilapidado
fuentes seguras de recaudación tributarias. Nada de eso es importante,
porque el país no está presente en los cálculos del proyecto que él
dice representar. Resulta por lo tanto patético que sea un empresario
socialista el que compre y organice el lazo con el que luego el
gobierno piensa colgar la libertad y el libre comercio.
10. Alejandro Uzcátegui tiene una concepción del empresario que no
se ajusta a la realidad. Insiste en el empresario trasgresor y
conspirador, que no existe, y niega al empresario responsable y
socialmente sensible que genera y mantiene empleos, libra la batalla
cotidiana por la calidad y la productividad, se resiste a la extorsión
y al chantaje, y sobre todas las cosas, no va a abandonar el país para
que una clase parásita se apropie de los activos honestamente
producidos en largos años de esfuerzo. Ese empresario no existe para
Alejandro Uzcátegui, así como no existen para el gobierno una sociedad
democrática que se resiste al totalitarismo y a la represión
sistemática de derechos y garantías.
11. Los gremios no se decretan. Existen o no existen. Son legítimos
o no son legítimos. Tienen organizaciones de base o no. Fedecámaras
tiene raíces en sus organizaciones de base centenarias, con más de un
siglo de experiencia y contacto con la realidad venezolana. Han pasado
gobiernos y políticas económicas. Han pasado dictaduras e intentos
democráticos. Han pasado crisis y por supuesto, han ocurrido errores.
Pero aquí continua, dando la batalla, en medio de inmensas
dificultades, pero sin colocarse de rodillas frente a nadie.
12. El país debe ir registrando para la historia la posición de los
hombres y de las instituciones. Que quede constancia entonces de uno de
los escultores de la ruina nacional, cuando ella se haga
definitivamente presente entre nosotros. Por esta ruta ya llegamos al
descalabro de las empresas básicas, del sector eléctrico, del sector
agroindustrial, del sistema de abastecimiento de aguas blancas, del
sector de construcción de viviendas. Ahora tenemos un sector industrial
colapsado, inflación, escasez y desabastecimiento. Que quede registrado
que Empreven acusa a los empresarios de la catástrofe económica del
país, mientras nosotros insistimos en que esa es una responsabilidad
del presidente Chávez, de su gobierno, de su política económica y de su
baja capacidad de gestión.